Sujetos Predicados: Retratos en la colección del MAMBA

Desde el jueves 18 de octubre de 2012, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

 

Sujetos Predicados

 

Bien podría trazarse una historia de la fotografía estudiando la evolución del retrato fotográfico. También puede decirse que la historia del retrato se ha continuado en la historia de la fotografía, ya que con el tiempo, ha pasado a ser su soporte por antonomasia.

 

Desde su punto de partida en las primeras expresiones pictóricas hasta la desintegración de la idea del sujeto en la posmodernidad, desde el daguerrotipo hasta la soberanía de la imagen digital, el retrato ha sido el tópico generador y motriz por excelencia en la evolución del lenguaje fotográfico.

 

Como Espejo del Hombre en otro vano intento de trascender la muerte, o bien como blanco de conjuros de magias dudosas, el retrato fotográfico es el perímetro antropométrico del paso del tiempo y su efecto sobre los seres vivos. O al menos es el más perfecto intento por retener en una imagen lo que la vida se lleva en cuenta regresiva e inexorablemente inversa a la ficción de Wilde: la lenta cronometría de nuestro paso por la Tierra.

 

En el retrato, y en cuanto retrato, el sujeto es predicado por el fotógrafo en función a su importancia intrínseca. Se es retratado por haber sido mirado, contemplado y finalmente elegido por el fotógrafo para ocupar un raro lugar de privilegio: Integrar, con la propia imagen, el glosario de ficciones generadas y  reproducidas por un otro.

Es esa esencia ambigua entre la inmanencia y trascendencia, tan propia de la fotografía, la que da al retrato fotográfico su inmenso poder.

 

En la galaxia continente de la historia de la fotografía signada por Nadar, Cameron, Hine, Sander, Arbus, Avedon, entre otros, a las constelaciones más contemporáneas (Sherman, Serrano, Dijstra, Burson) la Fotografía Argentina ha dado insignes estrellas. Parte de éstas se encuentran en la colección del MAMBA.

 

La multiplicidad y pluralidad de recursos utilizados por estos artistas resultan meridianos y equidistantes a sus pares de otras latitudes, pero indeleblemente modelados por las urgencias de nuestro espacio/tiempo histórico. Desde el retrato clásico de estudio, donde brillan piezas insignes de la historia del arte argentino hasta las expresiones más experimentales, que intentan dar con los bordes de la fotografía como soporte, pasando por trabajos de neto corte sociológico o documental, nuestros fotógrafos han profundizado en el retrato dejando un estela inconfundible.

 

Otero, Travnik, Rivas, Saderman, Stern, Heinrich son solo alguno de los nombres que honran esta colección.

 

Gabriel Valansi